martes, 30 de agosto de 2011

No creas.

No creas que mi palabra es el evangelio, pues nunca, nunca fui maestra en el amor.
Pero qué suerte que en el mundo de los ciegos, el tacto y el instinto sean pasión.
Pero que mala suerte que en el mundo de los necios, se confundan la codicia y el rencor.




2 comentarios:

  1. me encanta tu blog, te sigo.
    Muchas gracias por pasarte por http://cocacolaenlasvenas.blogspot.com/
    Un besito

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