sábado, 10 de septiembre de 2011

Un cuento sin fin.

Él era lo único que quería.
Sentía como si el resto del mundo se hubiese parado, y hubiera sido tragado por un agujero negro.
 
Ni siquiera se acordaba de hacer latir su corazón.
De forma espontánea, casi como un mecanismo de defensa, dio varios pasos hacia adelante para acercarse a él.
-H.. ha.. has.. vu.. vuelto… Tartamudeó ella en un susurro.
-No quería marcharme sin una parte de mí. Respondió el con tono sereno, y tranquilo.
Y entonces, se abrazaron y besaron, hasta el fin del mundo.

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